25 septiembre, 2006

"El Mejor Ejemplo", por Héctor Masciotra

Me es difícil en estos últimos años sentir Mi Club, con un clima enrarecido y con hechos de mala fe que nada tienen que ver con la historia de Excursionistas.

Los que me conocen, saben que si digo Mi Club lo digo por el inmenso sentimiento que me da lugar el recuerdo de la casa de mi abuela, Soler 3631, como la primera sede de Excursionistas por muchos años, a partir del 1° de febrero de 1910, y por quien considero el “Alma Mater” del Club quién a través de 62 años ininterrumpidos, en que nos dejara por un infarto, tirando de
un rodillo aplanador para nivelar la cancha allá en 1972, el Club perdió un dirigente y yo perdí mi padre.

No quiero con esto venir a hacer política de ninguna naturaleza, no hablo como dirigente y en tal caso soy único responsable de mis palabras.

Durante el encuentro con Fénix, he visto un entredicho entre dos personas del riñón del Club, entrañables amigos míos, viejos dirigentes, y que en varias oportunidades lucharon codo a codo y apoyaron con su inmensurable trabajo el hacer un Excursionistas mas grande. Lamentablemente he visto lágrimas en los ojos de ambos, por querer ambos mucho a Excursionistas y estar dirimiendo los actos de mala fe de algún inadaptado, en los que ni muy
lejanamente estaban involucrados.

Soy de los que piensan que es importante que existan opiniones distintas, es más, considero que es necesario para crecer. La juventud tiene por naturaleza ansias de hacer y esa dosis
de rebeldía, que cuando es sana es digna de aprovechar. No soy de los que están en contra de esto. Al contrario, pienso que hay que sacarle todo su potencial positivo, y estoy acostumbrado a escuchar, debatir, y nutrirme de toda joven idea o proyecto que tenga sustento.

Se me hace difícil y me duele tremendamente tener que hablar de oficialismo y oposición, palabras terribles para un Club que está en pié desde 1910 con el esfuerzo de muchos nombres que lucharon juntos, y cuyos descendientes en varias generaciones, amigos, más la masa de simpatizantes que arrimó el viejo Bajo Belgrano, estemos hoy divididos supuestamente por la misma causa, querer a Excursionistas, y es tan grande ese amor que a veces nos llega a cegar.

Que se interpreten estas palabras, para todos los que estamos ubicados y nos toque vivir este momento de Nuestra Institución, de la manera que las siento y pretendo expresar. La única llave para sacar a Excursionistas adelante es sin injurias ni verborragias. Precisamente, si las ideas y propuestas son positivas por parte de quien las maneje, estas tendrán peso y todo quien se precie de querer a Excursionistas sabrá entenderlas.

Soy el primero que haría cualquier cosa para ver a mi club integrado y en la categoría que merece, soy de los que tuvo la suerte de ver esta cancha con mas de trece mil personas en
muchos partidos con Estudiantes de la Plata, Argentinos Juniors, Quilmes, Banfield, Platense, Unión, Colón, Newell's Old Boys, Chicago, Lanús, Chacarita, Tigre y tantos otros, de ver a un Club funcionando con varias actividades en calidad de profesionales con mucho éxito y solo pretendo para Mi Club lo mejor, y que Dios me dé vida para volver a verlo de la misma
manera.

Solamente por el camino de discernir y no injuriar está mantener vivo el futuro de Excursionistas. En momentos deportivos tan difíciles, y con lo que le doy título a estas palabras, deberíamos tomar ejemplo de la demostración de "Los pibes de la Barra", muy pocos son socios, no votan ni tienen las mínimas ansias del poder institucional, por lo que no están en la lucha mencionada, muchos tienen que hacer enormes sacrificios para acompañar al
equipo.

Soy de los que alguna vez estuve en contra de algunos, por hechos puntuales que no tenían que ver con el deporte en sí, pero nobleza obliga, y comparto plenamente, la forma en que se vienen comportando en épocas de tanta violencia y con el sostenido aliento que crece partido tras partido y tal vez llegó al éxtasis en la tarde del sábado. El aliento constante desde antes que saliera el equipo y hasta más de cinco minutos de terminado, cosa que emocionó y obligó a la tribuna y platea laterales a acompañarlos en su constante apoyo, a tal punto que el terceto de referí y jueces de rayas (si se los puede llamar de alguna manera) y el mismo equipo de Fénix miraron asombrados por varios minutos, más aún cuando Néstor Rapa y sus dirigidos devolvieron con un sostenido aplauso los reconocimientos y el apoyo a la tribuna de los
pibes de la barra.

Si el corazón está caliente, tengamos la cabeza fría, reflexionemos y recordemos siempre presente como lema "EN LAS MALAS TE JURO QUE NUNCA TE VOY A DEJAR".

Héctor Masciotra.

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